Inclusión social en colombia
Para marzo de 2010, del total de 45 y medio millones
de colombianos que existían en ese momento, el 46,0%
eran pobres o excluidos, es decir, casi 21 millones. De ellos,
el 17,8%, más de 8 millones (más o menos la población de
Bogotá), era de indigentes. Esa es la situación de la que parte este estudio
Como punto de partida, debemos decir que toda sociedad, en su búsqueda del progreso, le da una determinada orientación a la acumulación y manejo del excedente
económico, el cual, por lo general, beneficia más a pocas
personas o grupos y/o estamentos que al resto de la población, lo que da lugar a la formación de las estructuras
sociales locales, nacionales e internacionales.
Adicionalmente, digamos que en economía hay dos
grandes escuelas: la primera es la de la “mano invisible” de
Adam Smith, que todo lo orienta hacia el mejor uso de los
recursos y que también se conoce como del “dejar hacer y
dejar pasar” o del “Estado gendarme”; la segunda es la del
intervencionismo del Estado, escuela que adquiere legitimidad gracias a la defensa del interés general.
Colombia en la actualidad está enfrentada a la alternativa de continuar su tendencia histórica de enorme desigualdad y de elevados porcentajes de pobreza/indigencia, o de
explorar otros caminos. El país podría aplazar la inclusión
de amplios sectores de la población como sujetos de deberes
y derechos en la sociedad colombiana, pero también podría
promover la inclusión social, que surge como un proceso
esencial por su aporte a la equidad y a la estabilidad, además
de ser económicamente útil puesto que el recurso humano
educado, capacitado y bien dotado mejora la capacidad productiva del país e incrementa la demanda agregada interna.
El objetivo práctico de esta investigación
es aportar a la construcción de una visión del
tema de la inclusión social, que ayude a elevar,
aunque sea en pequeña proporción, el nivel del
debate conceptual y político sobre las maneras
de enfrentar el futuro. Para el efecto se ha tenido
en cuenta el contexto conceptual internacional
de Naciones Unidas, pero partiendo de la “ética
del desarrollo” de Amartya Sen, que pone al día
la corriente del intervencionismo estatal.
Frente a la cuestión social hay además un
gran debate alrededor de las cifras, que es útil
pero que al mismo tiempo distrae y dilata la acción en sus formas preventiva, correctiva y comunitaria (tomando como referente, en este caso,
deliberadamente, la terminología de las acciones
médicas). Para orientarse hacia algún tipo de solución de fondo, lo más conveniente es convertir
la inclusión social en un propósito nacional.
Referencia bibliográfica
Fraser Araoz, S (Diciembre 2010). Inclusion social: un proposito para Colombia.[en línea] PDF (pág 7-8). Recuperado de: https://www.ucentral.edu.co/sites/default/files/inline-files/2010-12-documentos-investigacion-economia-007.pdf
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